Cerca de 3/4 partes de la superficie de la Tierra está cubierta de agua. El agua es uno de loa recursos más importantes y usados del planeta. En su forma líquida usualmente la obtenemos de la lluvia, manantiales, arroyos, ríos y lagos. Como vapor, el agua también se encuentra en el aire donde suele condensarse y formar nubes.
Como recurso natural es utilizada por todos. Algunos de sus usos son: para tomar, cocinar, para el aseo, para actividades recreativas como nadar, navegar en bote, pescar; es un importante elemento de transportación y entre otras cosas para producir energía.
En fin, el agua tiene que estar disponible para nuestra supervivencia. Uno puede pensar que el agua siempre está disponible pues estamos rodeados de agua, tenemos ríos, lagos y arroyos y a veces un 4% de la atmósfera es vapor de agua. Pero a pesar de esto, hay lugares en la Tierra en donde no hay agua. La manera en la cual el agua circula entre la Tierra y la atmósfera determina la localización de este precido e importante recurso natural. Por eso es importante comprender de donde obtenemos el agua y su ciclo.
¿Qué es una cuenca hidrográfica? Una cuenca hidrográfica es toda el área de terreno que contribuye al flujo de agua en un río o quebrada. También se conoce como el área de captación o área de terreno de donde provienen las aguas de un río, quebrada, lago, laguna, humedal, estuario, embalse, acuífero, manantial o pantano.
¿Cómo funcionan las cuencas? Para comprender como funcionan las cuencas hidrográficas es importante conocer el ciclo de agua. Ya sabemos que 3/4 partes de la Tierra se compone de agua. Mucha de esta agua se evapora debido al calor. Es así que, una gran cantidad de agua queda suspendida en la atmósfera en forma de vapor de agua. Parte de ese vapor de agua se convierte en nubes y cuando están saturadas, el agua regresa a la tierra en forma de lluvia.
Abajo en la tierra las cuencas se convierten en un gran recipiente donde se recoge esta agua. De aquí el agua vuelve al mar, a la atmósfera o es almacenada temporeramente en los suelos y acuíferos. Como se muestra en la ilustración, la lluvia que cae sobre la cuenca tiene tres rutas alternas de transporte en su retorno al mar o a la atmósfera:
1. puede evaporarse
2. puede infiltrar el terreno
3. puede correr por la superficie en función a la topografía y las pendientes.
El agua que se evapora regresa a la atmósfera; la que se infiltra puede almacenarse en el suelo o en los acuíferos o puede moverse por gravedad subterránea hasta llegar al océano o algún cuepo de agua. El agua que corre sobre la superficie se mueve por gravedad hasta el río o quebrada, puede infiltrarse a medida que corre o puede evaporarse y retornar a la atmósfera.
Los suelos en las cuenca hidrográficas se pueden comparar con una esponja. Estos absorben una gran cantidad de agua de lluvia en un corto periódo de tiempo y luego la van liberando poco a poco. De esta manera los suelos mantienen a los ríos y quebradas siempre con agua aún en tiempos secos.

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